Catalunya: 110 variedades agrícolas se salvan de la desaparición

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Un proyecto consolidado permite recuperar cultivos hortícolas con la complicidad de payeses y gastrónomos. Productos como la ‘mongeta de carai’ y el tomate ‘cor de bou’ vuelven al mercado

La recuperación de las prácticas autóctonas y la protección del entorno natural han adquirido un valor relevante en los últimos años. El Departament de Territori i Sostenibilitat ha desarrollado proyectos de custodia del territorio para salvaguardar este patrimonio. En el Vallès Oriental se trabaja para conservar la huerta, característica por su extensión y variedad, pero también para recuperar espacios naturales. Y ya se han salvado 110 productos agrícolas.

Esto ha sido posible con la colaboración del territorio. Es el caso de Jordi Puig, técnico de medioambiente y miembro del consejo de la Xarxa de Custòdia del Territori, que establece las herramientas y mecanismos para proteger un espacio y sus valores con acuerdos entre entidades, administraciones y propietarios privados. Su esfuerzo se centra en preservar el legado hortícola del Vallès Oriental.

Hace diez años empezó a trabajar con varios payeses y gastrónomos: «Realicé unas 80 entrevistas para localizar qué variedades locales se conservan y cuáles se habían cultivado en la primera mitad del siglo XX», señala Puig. Por sorpresa, obtuvo unos 110 tipos que aún se conservan en determinados puntos de la comarca. Y procedió a recuperar las semillas de los que peligra su continuidad para distribuirlas entre los huertos que conforman la red.

Gracias a ello, unos 40 de estos vegetales se hayan podido reintroducir en mercados, como la mongeta del carai o el tomate cor de bou. Puig, que convirtió el proyecto en su tesis doctoral, cultiva alguno de ellos en la masía de Can Draper, en L’Ametlla del Vallès, donde también las comercializa. Otras variedades no han tenido tanto éxito por la evolución de los paladares, y se siguen cultivando con el fin de mantenerlas, pero sin que lleguen al mercado.

La Agrobotiga de Gallecs comercializa parte de estas variedades desde hace 10 años. Son productos cultivados en la zona sin pesticidas ni conservantes. La tienda es una referencia en la comarca al saber explotar la recuperación de la huerta tradicional. «De Gallecs tenemos legumbres como lentejas o alubias, trigo, mermelada de tomate de la tierra y espelta», señala Amèlia Càmara, dependienta. Con este cereal se elabora desde hace tres años la cerveza Toc, de alta fermentación.

Los productos cultivados en la zona han saltado a las mesas de restaurantes como el del Hotel Neri de Barcelona. El chef Benito Iranzo apostó por introducir algunos de los productos de la huerta de su Mollet natal en una carta de alta cocina. «Empezamos a poner algún producto en la carta como sugerencia, pero ha pasado a formar parte de los platos, como el cigró menut o la ensalada con tomates del parque», señala el cocinero.

RECUPERACIÓN DEL CONGOST / La preservación en la comarca también se centra en sus acuíferos. En Les Franqueses del Vallès se ha iniciado recientemente un proyecto para conservar y mejorar el río Congost, en el marco de la Xarxa Besòs, proyecto de la Associació Hàbitats para recuperar los diferentes tramos de su cuenca.

«Cuenta con un proceso participativo que invita a la ciudadanía a acercarse al río, conocer su biodiversidad y participar en su conservación», señala la responsable de custodia de la entidad, Estela Anglada. Se prevé sustituir las especies vegetales invasoras por autóctonas e incentivar prácticas agrícolas compatibles con una buena gestión del entorno del río.